| Población y Desarrollo En
los cinco años transcurridos después de la CIPD, muchos países han adoptado nuevas
políticas o han adaptado las antiguas; han intensificado el debate sobre las políticas y
han abierto el diálogo en nuevos temas:
- Casi la mitad de todos los países han modificado sus políticas teniendo en cuenta los
nuevos conceptos en cuanto al papel de las cuestiones de población y desarrollo;
- Más de una tercera parte de los países han actualizado sus políticas de población,
de modo de armonizarlas con los objetivos de la CIPD, o han integrado los factores
relativos a la calidad de los servicios de salud, la igualdad y equidad de género y la
mejora de los sistemas de información en los planes de desarrollo a largo plazo;
- De todos los países, las dos terceras partes han introducido políticas o medidas
legislativas a fin de promover la equidad e igualdad de género y la potenciación del
papel de la mujer, incluidas las esferas de la herencia, los derechos de propiedad, el
empleo y la protección contra la violencia por motivos de género.
Las estrategias y los procedimientos operacionales han cambiado. Ahora se han
establecido nuevos mecanismos de vigilancia y mejores medios de recopilar y utilizar
datos. Organizaciones de legisladores, mujeres, jóvenes, curanderos tradicionales y
promotores culturales, de salud y de otros ámbitos, así como encargados de formular
políticas, participan en las cuestiones de población y desarrollo.
La creciente democratización, la mayor participación en asociaciones voluntarias y
las mejoras en las comunicaciones han alentado el enfoque de participación, que
constituye el aspecto medular del Programa de Acción de la CIPD. Asimismo, la delegación
de responsabilidades públicas, la descentralización de las administraciones públicas y
otros cambios institucionales han acelerado en gran medida y cambiado el contexto de las
actividades de población y desarrollo.
Las altas tasas crónicas de crecimiento de la población menoscaban las opciones de
desarrollo de un país, debido a que los recursos disponibles deben destinarse a los
servicios esenciales. Las tasas más bajas de crecimiento de la población ofrecen a los
países en desarrollo la oportunidad de fortalecer las estructuras sociales, económicas y
políticas. La menor cantidad de alumbramientos y la mayor cantidad de personas en edad
activa incrementan el potencial para mejorar la salud y la educación, efectuar
inversiones en las aptitudes humanas, acelerar la creación de riqueza e intensificar la
participación social.
Ésta ha sido la pauta en los países del Asia oriental y sudoriental y en muchos otros
países en desarrollo. Las menores tasas de fecundidad y de mortalidad, combinadas,
redundan en un rápido aumento de la proporción de la población en edad activa. Esta
transición contribuye al aumento del ahorro de los hogares y del país y al aumento de
las inversiones, y, en particular, de los gastos sociales 5
.
Pero el desarrollo no es un proceso sin tropiezos. La crisis financiera que comenzó en
1997 en el Asia sudoriental ha arrojado a millones de personas en la pobreza y les ha
causado profundas dificultades, que en algunos países quedan agravadas por la ausencia de
cohesión social y de instituciones políticas fiables. Un estudio del FNUAP 6 indica que la crisis y las resultantes
reducciones en los programas sociales han tenido graves efectos sociales, particularmente
sobre los derechos de la mujer y la salud reproductiva de la mujer.
Los cambios introducidos por los países en desarrollo en las políticas sociales, en
respuesta al renovado consenso sobre la población y el desarrollo, requieren cambios
comparables en las estructuras económicas internacionales, a fin de reforzar el consenso,
en lugar de debilitarlo.
No obstante, hasta el momento los cambios en las percepciones de las cuestiones de
población y desarrollo no han ido acompañados de cambios económicos. En 1998, el
consumo mundial y el consumo privado ascendieron a 24 billones (24.000.000.000.000) de
dólares, importe más de dos veces superior al existente durante las etapas iniciales del
FNUAP, y los grupos e individuos más acaudalados controlan una proporción mayor que
nunca. El consumo del quinto más rico de la población mundial es más de 66 veces
superior a los materiales y recursos del quinto más pobre. El desarrollo económico causa
el aumento de los precios, así como el de los ingresos. Los últimos en beneficiarse son
los más pobres, que dedican la mayor proporción de sus ingresos a cuestiones esenciales,
como los alimentos y la vivienda, y dependen más de los servicios públicos, en especial
los de salud, educación y transportes.
En la CIPD se convino en que las cuestiones de población están vinculadas
integralmente con las de desarrollo. En el examen al cabo de cinco años se recomendó que
los gobiernos:
- Traten de comprender mejor las relaciones entre población, pobreza, inequidad y
desigualdad de género, salud, educación, medio ambiente, recursos financieros y humanos,
y desarrollo;
- Vuelvan a examinar los estudios recientes relativos a las relaciones entre la reducción
de las tasas de fecundidad y el crecimiento económico y su distribución equitativa;
- Señalen a la atención y promuevan los vínculos entre las políticas macroeconómicas,
medioambientales y sociales.
Las personas que tienen un menor número
de hijos
efectúan mayores inversiones en la salud y la educación de éstos.
Inversión Social, Cambio Demográfico y Desarrollo
Es preciso efectuar importantes opciones con respecto a las inversiones en la
educación, particularmente de las niñas y las mujeres, así como en salud, incluida la
salud reproductiva, y en la reducción de la mortalidad. Las decisiones de efectuar
inversiones al respecto pueden iniciar cambios espectaculares en el comportamiento
reproductivo y determinarán el futuro demográfico.
Las disminuciones en las tasas de fecundidad y de mortalidad se refuerzan mutuamente.
La disminución de las tasas de fecundidad con frecuencia está asociada con aplazar el
primer alumbramiento, esperar durante períodos más prolongados entre alumbramientos
sucesivos y tener menor cantidad de hijos en una etapa más tardía de la vida
reproductiva.
Las personas que tienen menor cantidad de hijos efectúan mayores inversiones en la
salud y la educación de éstos 7 . Esto
incrementa los costos de los hijos pero también incrementa los beneficios percibidos por
los padres, cuando tienen menor cantidad de hijos, pero mejor preparados.
Las mujeres que han asistido a la escuela comprenden que la atención correcta de sus
hijos abarca el apoyo a su educación. Cuanto más educación tengan las mujeres, mayor
será la educación que probablemente tendrán sus hijos.
Hay mayores probabilidades de que las madres educadas efectúen inversiones en la salud
de sus hijos y utilicen la información y los servicios para proteger la salud de sus
hijos.
Aumentos de la Mortalidad en algunos Países
En varios países de Europa oriental y de la ex Unión Soviética, ha aumentado la
mortalidad de adultos como resultado del aumento de la pobreza, la deficiente nutrición,
el incremento del estrés y el hacinamiento, la incidencia de las enfermedades infecciosas
y el deterioro general de todos los servicios de atención de la salud.
Por otra parte, el factor más letal que afecta el cambio demográfico en el corto
plazo es el VIH/SIDA. En varios países al sur del Sahara, la epidemia ha reducido
fuertemente las tasas de crecimiento de la población, con costos enormes y trágicos para
las familias y las comunidades.
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Para obtener más información, sírvase
dirigirse a:
United Nations Population Fund,
Information and External Relations Division,
220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
fax: 212-557-6416.
Correo electrónico: ryanw@unfpa.org. |