| Igualdad de Género y Potenciación del papel de la Mujer En
el examen de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD se exhortó a los países a
que promovieran y protegieran los derechos humanos de las mujeres y las niñas,
estableciendo políticas de total intolerancia respecto de la violencia contra las niñas
y las mujeres y de promoción de la responsabilidad masculina.
Durante los 30 años de existencia del FNUAP se han producido notables progresos en la
condición colectiva de la mujer y sus perspectivas individuales. En el Programa de
Acción de la CIPD y la Plataforma de Acción aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se reflejaron las acciones realizadas
durante varios decenios por las mujeres y en nombre de ellas. Los adelantos, aun cuando
son incompletos, abarcan:
- Mejoras en la matriculación escolar y el grado de alfabetización;
- Mayor participación en la fuerza laboral remunerada;
- Mayor participación en tareas de gestión ejecutiva y administración;
- Mayor aprovechamiento de las posibilidades de votar y logro de la representación
política;
- Medidas jurídicas para establecer y proteger los derechos de la mujer en el matrimonio,
la herencia y la propiedad;
- Mayor acceso a los recursos y control sobre éstos mediante programas de empleo y
micro-crédito;
- Reconocimiento de que la violencia por motivos de género es una cuestión social y no
de la familia. Muchos países han enmendado sus leyes y sus códigos de la familia para
fortalecer las medidas contra la mutilación genital femenina, la violación, el
matrimonio forzado, la violencia doméstica, el asesinato relacionado con la dote y las
matanzas "por razones de honor". Por ejemplo, 15 países africanos han proscrito
la mutilación genital femenina;
- Mecanismos más firmes para abordar las cuestiones relativas a los derechos de la mujer
con carácter de derechos humanos básicos.
Los progresos logrados a partir de 1969 en materia de salud reproductiva han
contribuido directamente a la ampliación de los medios de acción de la mujer. La
posibilidad de efectuar opciones bien fundamentadas acerca de la cantidad y el
espaciamiento de sus hijos y del momento de tenerlos da lugar a satisfacer la necesidad de
educación de la mujer, que a menudo queda interrumpida por el embarazo o el matrimonio
precoz; mejora la salud de la madre y el niño; y alienta una consideración equilibrada
de las oportunidades de empleo y las posibilidades de la familia. Esto, a su vez,
incrementa el alcance de las opciones prácticas y promueve familias más saludables.
Muchos adelantos importantes después de la CIPD se han logrado como resultado de la
creciente fortaleza de las organizaciones de mujeres en todos los planos y su creciente
capacidad de entablar alianzas productivas con los gobiernos, así como con los
legisladores y otros protagonistas de la sociedad civil, sobre la base del consenso
logrado en la CIPD. Estas alianzas, en su conjunto, han logrado promover cambios
legislativos y medidas para respaldarlos, cambiar la administración y cambiar cada vez
más las actitudes intrínsecas respecto de las cuestiones de género.
Es mucho lo que queda por hacer en cuanto a abordar las nuevas amenazas y los problemas
que persisten. La pandemia de VIH/SIDA es mucho peor que lo previsto en 1994. La mayor
conciencia, el aumento de la participación y de la organización y la acción aún no han
revertido la pertinaz tendencia al predominio de las mujeres entre los pobres 12 ni reducido la mortalidad y la morbilidad
derivadas de la maternidad. Es preciso proseguir la acción con los siguientes fines:
- Posibilitar que las mujeres eviten las relaciones sexuales no deseadas, el embarazo
involuntario y las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA;
- Reducir la persistencia de la agresión sexual masculina y los valores que la apoyan;
- Mejorar la comunicación acerca de cuestiones sexuales y reproductivas entre los
cónyuges y entre éstos y sus hijos;
- Valorar apropiadamente las contribuciones de la mujer a su familia y su sociedad;
- Incrementar las oportunidades de participación social y económica de la mujer;
- Aumentar la participación masculina en la familia y el hogar;
- Posibilitar que los hombres compartan las expectativas y responsabilidades y reduzcan
las frustraciones que contribuyen a la violencia por razones de género.
Papeles de los hombres
La necesidad de involucrar a los hombres en la promoción de los derechos reproductivos
y la salud reproductiva de las mujeres, y también de velar por la salud reproductiva de
los hombres, ha planteado cuestiones fundamentales acerca del diseño y la orientación de
los programas. Se ha comprobado que es difícil llegar a un acuerdo sobre la manera de
abordar esos temas.
Actualmente, hay más de 40 países que cuentan con mecanismos establecidos para
involucrar a las ONG en los intercambios de ideas sobre las políticas.
Las mujeres corren mayores riesgos que los hombres de contagiarse con enfermedades de
transmisión sexual y otros riesgos de salud; pero en muchas sociedades, las decisiones
que afectan la salud sexual están reservadas a los hombres. Es preciso que los hombres
tomen conciencia de los riesgos y las oportunidades perdidas que entraña la desigualdad
de género. Deben aprender a apoyar los derechos sociales y los derechos reproductivos de
las mujeres y a entablar alianzas más estrechas para lograrlos.
Es necesario que los programas alienten a los hombres a realizar acciones: en apoyo de
los derechos de la mujer y la potenciación del papel de ésta en la familia y los
ámbitos públicos; en la socialización de los niños varones; en la mejora de la salud
femenina; y en la erradicación de la violencia por motivos de género y la explotación
sexual.
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dirigirse a:
United Nations Population Fund,
Information and External Relations Division,
220 E. 42nd Street, New York, NY 10017,
Estados Unidos de América.
Tel.: 212-297-5020;
fax: 212-557-6416.
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